miércoles, 5 de mayo de 2010

Palabras


Pareciera que se hubiesen terminado las palabras para mí no? Desde el año pasado que no escribo nada aquí. Es que tuve un período que duró prácticamente todo el verano en que la depresión le ganó a mis ganas de expresarme, a mis deseos de contar lo que siento, a mi necesidad natural de decir cosas.

Ahora, gracias a Dios, voy reponiéndome y poco a poco voy retomando lo que dejé hace tiempo sin escribir.

Este blog por ejemplo, que no dice mucho a pesar de su altisonante nombre pero que inicié con la intención de que resultara un lugar para volcar todo lo que a los diferentes idiomas se refiere, todo lo que tenga que ver con la palabra oral o escrita, pasada, presente o futura.

Ustedes dirán: ¿Cómo es eso de pasada, presente o futura? ¿Es que tienen tiempo las palabras? Y yo les digo que sí, que hay palabras que de a poco dejan de usarse hasta que se transforman en desconocidas para la sociedad actual, como cuajada o cobija, otras que usamos en el presente, que van naciendo con la cotidianeidad de lo nuevo, sobre todo las que surgen de este medio, internet como bloguear, chatear, y tantas más y por último las futuras, las que seguramente ya existen en algún laboratorio, en el lugar de trabajo de algún inventor o que surgirán simplemente del quehacer cotidiano, porque la sociedad está en continuo movimiento. La sociedad y en ella las palabras, son dinámicas, se modifican, mutan con el hacer del hombre y la mujer que viven y sobre todo, los grandes hacedores de neologismos que son los adolescentes, con sus innovaciones, su manera particular de hablar entre ellos para reafirmar su personalidad aún inmadura. Ellos son creadores de palabras, muchas de las cuales a lo largo de los años pasan a formar parte del vocabulario diario. Aunque debemos reconocer que a veces deforman de una manera harto irrespetuosa nuestro idioma, recuerdo especialmente cuando dicen "¿te cabió?", eso ya me parece demasiado, el verbo caber uno de los verbos más difíciles pero más hermosos de la lengua castellana, porque se sale de toda estructura y tiene una forma propia de conjugación, un verbo irreverente, un verbo rebelde, un verbo que no se debe modificar porque él solo se ha modificado y se ha diferenciado del resto para ser independiente y único.

En fin, que la palabra forma parte de nuestra vida, nuestra historia, nuestra idiosincracia como Nación y al mismo tiempo está involucrada en nuestra vida personal, íntima, tanto que algunos como yo, cuando no la expresamos es... porque hemos enfermado.